Parece
ser, que eso de escribir a mano, no se estila desde haberse inventado la
máquina de escribir, por el italiano Pellegrino Turri, en el año 1808. O al
menos desde que el artilugio entró en las oficinas y en los hogares y eso
ocurrió en la prehistoria.
–– (Antes de mi historia).
Por
ejemplo. En casa de mis padres había máquina de escribir antes del año 1960.
Yo
tuve mi primera “Olivetti pluma”, allá por el año 1976 del siglo pasado. Años
más tarde, me compré una “AEG Olympia” eléctrica, modelo carrera S –¡El último
grito del momento!
La
he intentado regalar, pero me la han rechazado. Con lo cual, me quedo con ella
para mi museo del recuerdo.
Con
el impulso de la tecnología y la llegada de ordenadores e impresoras, ya no se
utiliza eso de escribir a mano, salvo, lógicamente en el colegio. Por este
motivo, prácticamente nadie, hace buena letra, a no ser, algún añejo.
–
(Excluidos la mayoría de los médicos con letra indescifrable).
–
¿Lo harán a mal jabón?
—
¿O por prepotencia y sobresalir ante el inepto paciente, para que este incline
la cabeza?
Si
algún día llegáis a ser médicos, escribir bien legible o hacer una copia
impresa. De esa manera no humillaréis a la parroquia ni al boticario.
Por
lo explicado anteriormente, unas veces me sale una letra mala y otras veces
peor que mala, a pesar de intentar hacerla lo mejor posible. – ¡Pero, solamente
por falta de práctica en el arte caligráfico!
No por suficiencia ni prepotencia.
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